Mejora el impacto que tiene en tu vida el espacio donde trabajas

De acuerdo a las estadísticas del OECD (Organisation for Economic Co-operation and Development), para el año 2016 se registró que en México, contamos con un promedio aproximado de 2,255 horas por trabajador. Si dividimos esa cantidad entre los 365 días del año, nos queda como resultado un promedio de 6.2 horas al día contando fines de semana. Esto, significa que, quitando los 52 domingos que hubo ese año, las personas llegaron a trabajar aproximadamente 7.2 horas al día con un sólo día de descanso a la semana. Por supuesto que estos números no nos dicen mucho si nos ponemos a considerar que, al hablar de toda una población, las cifras se ven afectadas por muchas variables de todos los tipos de trabajadores del país. Sin embargo, México se posiciona en el primer lugar como el país con mayor cantidad de horas laborales por trabajador al año, en las mismas estadísticas del OECD (de un total de 38 países del mundo registrados). Sin duda, estos datos se vuelven relevantes en el momento en el que nos ponemos a reflexionar sobre el tiempo en nuestra vida que cada uno le dedicamos al trabajo. Y ya sea, que trabajemos muchas horas o trabajemos pocas, el trabajo es una actividad que define en gran medida el rumbo de nuestra vida y nuestro desarrollo como personas. De esta manera, nuestro trabajo, el espacio, y las condiciones en que lo desarrollamos, se vuelven altamente importantes en nuestra vida.

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Con esta reflexión, podemos pensar que siendo el trabajo una parte tan fundamental y relevante en nuestra vida, se debe volver una prioridad para nosotros buscar desarrollarlo en un espacio que nos motive y nos aporte siempre algo positivo. Si detectamos algún sentimiento de inconformidad, habríamos de preguntarnos si realmente estamos realizando aquello que nos hace felices, o que nos llevará en algún punto a lograr nuestros sueños laborales. En caso de no ser así, podemos aventurarnos a buscar otro trabajo que pueda cambiar el rumbo de nuestras vidas para poder realizarnos como deseamos. Sin embargo, siempre suena mucho más sencillo decirlo que realmente hacerlo, por lo que podemos empezar a mejorar nuestra vida laboral desde pequeñas cosas. El espacio de trabajo en el que nos desarrollamos, juega un papel muy importante en la satisfacción y motivación que podemos llegar a tener con esta actividad.

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Dependiendo de nuestro tipo de trabajo, podríamos estar laborando en una oficina compartida, alguna especie de “open space”, un cubículo, una oficina privada, un coworking; o desde casa. Todas las opciones, siendo tan distintas entre sí, tienen una oportunidad de mejora, en la que podemos usar nuestra creatividad para convertir el espacio en un lugar ameno. Independientemente, que en unos lugares tengamos mayores restricciones que en otros, siempre hay opciones que podemos tomar. Por ejemplo, si trabajas en una oficina compartida, probablemente no puedas modificar tantas cosas, como colgar algo en una pared o poner música sin audífonos; pero sí puedes llegar a cambiar la decoración de tu escritorio, colocar una almohada para hacer tu silla más cómoda, o hasta buscar mejorar tu relación con tus compañeros para tener un ambiente de trabajo más cálido y divertido.

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Ahora, visto desde una perspectiva diferente, también nos podemos preguntar dónde estamos recibiendo a nuestros clientes en caso de ser quien tiene contacto con ellos. El espacio de nuestro trabajo, no solamente es importante para mejorar nuestra motivación diaria e impulsar un buen ambiente laboral. El espacio, también es importante para mejorar nuestra imagen como profesionistas, ya que habla mucho de nuestra personalidad y la mayoría de las veces impacta en la percepción que tienen los clientes sobre la calidad de nuestro desempeño laboral. Debemos considerar si realmente la oficina con la que contamos, el trabajo desde casa, o el cubículo que tenemos, nos ayudan a crecer tanto profesional como personalmente. No es lo mismo, por ejemplo, recibir a un cliente en el Starbucks más cercano, que hacerlo en nuestra oficina (tal vez modesta pero arreglada) dentro de un desarrollo empresarial novedoso y llamativo, que puede ser un edificio y no necesariamente una empresa.

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El trabajo, más que un esfuerzo o sacrificio, debe convertirse en una actividad que disfrutemos y nos impulse a crecer como personas. Si trabajamos por nuestra cuenta, busquemos una oficina decente que nos permita tener un espacio ameno, o dediquemos un tiempo a mejorar la que ya tenemos para poder sentirnos más felices y motivados. Si trabajamos como parte de una organización, ¡pongámonos creativos! para poder decorar nuestro espacio o incluso acercarnos al encargado de Comunicación Interna, o si no lo hay, al de Recursos Humanos, para pedir y sugerir que se realicen actividades que mejoren la dinámica de trabajo en la oficina y el ambiente laboral.

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